Advertencia

Este blog no apoya ninguna postura política ni reivindica ideología alguna. Los mensajes, vídeos y demas elementos poseen únicamente un interés histórico-cultural y artístico. Las opiniones expresadas se limitan a los términos escritos en ellas.

diciembre 21, 2009

La Risa en la Ética Medieval

Este texto está copiado del trabajo expuesto por el Lic. Javier Martín Camacho: "La Risa y el Humor en la Antigüedad".

En latín no se conservan dos palabras diferenciadas como en griego o hebreo, aunque
obviamente sí las diferentes significaciones, nosotros que heredamos la palabra risa del latín
‘rīsŭs’, tenemos entonces que hacer la distinción entre ‘risa positiva’ y ‘risa negativa’ o lo que
algunos teóricos del humor (Fry, 1977) señalaron como risa en su aspecto bueno y malo.
Si bien en griego hay una palabra equivalente a nuestra ‘sonrisa’, a nivel etimológico el
mayor aporte latino viene de una palabra derivada de ‘rīsŭs’, que es ‘sǔbrīdēre’, ‘sonreír’, esta
palabra acabó difundiéndose aunque no sin dificultades, durante mucho tiempo ‘subrīsŭs’ no
significó ‘sonreír’, sino ‘reírse para sus adentros’, o ‘risa secreta’. Se convirtió en ‘sonrisa’
cuando cambiaron los valores y comportamientos (quizás en el Siglo XII), por eso cabe pensar
que la sonrisa fue una creación medieval (Le Goff, 1994).

Siguiendo el planteo de este mismo
autor podemos decir que en las primeras Reglas Monásticas del Siglo V, las referencias a la
risa se encuentran en el capítulo dedicado al silencio, en las Taciturnitas se lee: “La forma más
terrible y obscena de romper el silencio es la risa, si el silencio es virtud existencial y
fundamental de la vida monástica, la risa es gravísima violación”.


Para San Benito, a partir del Siglo VI, la risa es contrapuesta a la humildad, ya
abandona el ámbito del silencio y es ubicada como algo contrario a la humildad y caridad
cristiana. En el Siglo VI, en la Regula Magistri, en el capítulo en donde se hace referencia al
cuerpo humano se menciona a la risa de la siguiente manera: “Cuando la risa está por estallar
hay que prevenir, sea como sea, que se exprese. O sea que, entre todas las formas malignas de
expresión, la risa es la peor.”.

Existe una estrecha conexión entre esta idea de censura a inicios
de la Edad Media y el tema central de la excelente obra “El nombre de la rosa” de Eco, la cual
transcurre casi en los albores de la Modernidad, en una abadía benedictina. En esta novela
histórica, política, filosófica, de intriga, suspenso y hasta podría entenderse anacrónicamente al
menos en lo que respecta al tiempo de la historia como género policial, entre muertes y raros
eventos, se relata la pérdida de un manuscrito atribuido a Aristóteles en donde El Filósofo,
como fue conocido en la época escolástica medieval, trataba el tema de la comedia y el
particular lugar de la risa. El supuesto libro perdido que protegía el ciego Jorge era el Segundo
Libro de la Poética de Aristóteles.

noviembre 24, 2009

Romanos pidiendo leyes a los Griegos

Este es un capítulo muy gracioso que encontré en el Libro del Buen Amor de Juan Ruiz Arcipreste de Hita (probablemente de mediados de la centuria del 1300). Trata sobre cómo los incipientes romanos, queriendo establecer una legislación de calidad para su pueblo, fueron a pedirles a los griegos que estaban en la plenitud de su brillante cultura, les brindaran los principios y enseñanzas para llevar la ley (que era entendida como sabiduría de los dioses) a su patria Roma. Este capítulo está entre las primeras páginas de esta deleitosa obra.


Aquí fabla de cómo todo ome, entre los sus cuidados, se deve alegrar, e de la disputaçión que los griegos y los romanos en uno ovieron

Palabras son de sabio e díxolo Catón,
Es palabra de sabio y lo dijo Catón,
que omne a sus cuidados que tiene en coraçón
que el hombre a las preocupaciones que tiene
entreponga plazeres y alegre la razón
entreponga diversión y piense con felicidad
que la mucha tristeza mucho cuidado pon.
ten cuidado con la mucha tristeza


E porque de buen seso omne no puede reír,
Porque hombre de juicio no ríe fácilmente
abré algunas burlas de aquí a enxerir;
aqui voy a exponer unos chistes
cada que las oyerdes non querades comedir
cada vez que los oigas no los critiques
salvo en la manera del trobar y del dezir.
excepto en sus letras y forma de cantar


Entiende bien mis dichos y piensa la sentençia,
Comprende mis palabras y reflexiona la sentencia
non me contesca contigo como al doctor de Greçia
no me pase contigo como le pasó al sabio griego
con el ribaldo romano e con su poca sabiençia,
con el bellaco romano y su ignorancia
cuando demandó Roma a Greçia la çiençia.
cuando Roma le pidió enseñanza a Grecia.


Ansí fue que romanos las leyes non avíen,
Era pues que los romanos no tenían leyes
fueron las demandar a griegos que las teníen;
y fueron a pedirlas a los griegos que las tenían
respondieron los griegos que non las meresçíen,
los griegos les contestaron que no las merecían
nin las podríen entender pues que tan poco sabíen.
ni las podrían entender ya que sabían muy poco


Pero si las queríen para por ellas usar,
Pero que sí querían para poder usarlas
que ante les convenía con sus sabios disputar,
antes deberían debatir con los sabios griegos
por ver si las entienden o meresçían levar,
para ver si entendían y merecían las leyes
esta respuesta fermosa davan por se escusar.
esta respuesta elegante dieron para excusarse.


Respondieron romanos que les plazía de grado;
Los romanos respondieron con mucho gusto
para la disputaçión pusieron pleito firmado,
y pactaron de seguro para el debate
mas porque non entedríen el lenguage non usado,
pero como no entendían la lengua griega
que disputasen por señas, por señas de letrado.
que el debate sea por señas académicas.


Pusieron día sabido todos por contender;
Señalaron todos un día para disputar;
fueron romanos en cuita, non sabían qué se fazer,
los romanos se fueron en aprietos, no sabían qué hacer
porque non eran letrados, nin podrían entender
porque eran ignorantes, ni podrían entender
a los griegos doctores nin al su mucho saber.
a los sabios griegos ni a su mucha ciencia.


Estando en su coita, dixo un cibdadano
En medio de este problema, dijo un ciudadano
que tomasen un ribaldo, un vellaco romano,
que escogiesen un bellaco, un joven romano
segund Dios le demostrase fazer señas con la mano
que a la voluntad de Dios hará señas con su mano
que tales las feziese: fueles consejo sano.
para responder al griego: a todos les pareció bien

Fueron a un vellaco, muy grande e muy ardid;
Fueron hacia un joven, corpulento y mañoso;
dixiéronle: "Nos avemos con griegos nuestra conbid
le dijeron: "Medimos contra los griegos nuestra valía
para disputar por señas, lo que tú quisieres pid
disputando por señas, lo que quieras pídelo
y nos dártelo hemos, escúsanos desta lid".
y nosotros te lo daremos, líbranos de esta prueba."


Vistiéronlo muy bien paños de grand valía,
Lo vistieron bien con ropas elegantes,
como si fuese doctor en la filosofía;
como si fuese un sabio de las ciencias
subió en alta cáthreda, dixo con bavoquía:
y subió arriba a la cátedra, diciendo con bravía:
"D'oy mais vengan los griegos con toda su porfía."
"Ahora que vengan los griegos con toda su potestad."


Vino aí un griego doctor muy esmerado,
Llegó un sabio griego muy aplicado,
escogido de griegos, entre todos loado;
escogido entre los griegos, de todos muy respetado
subió en otra cáthreda, todo el pueblo juntado,
subió en la otra cátedra, todo el pueblo miraba
e començó sus señas, como era tratado.
y empezó sus señas, tal cual lo pactado.


Levantóse el griego, sosegado, de vagar,
Se levantó el griego, ecuánime con serenidad
e mostró sólo un dedo que está çerca del pulgar,
y mostró sólo el dedo cerca del pulgar
luego se assentó en ese mismo lugar.
después se sentó en su misma butaca.
Levantóse el ribaldo, bravo, de mal pagar.
Se levantó el bellaco, arrogante y artero.


Mostró luego tres dedos contra el griego tendidos,
Entonces mostró tres dedos apuntando al griego
el polgar con otros dos que con él son contenidos,
el pulgar con otros dos que lo contenían,
en manera de arpón los otros dos encogidos;
en forma de arpón los otros dos encogidos
assentóse el neçio, catando sus vestidos.
y se sentó el bribón, acomodándose la ropa.


Levantóse el griego, tendió la palma llana,
Se levantó el griego, tendió la palma abierta,
e assentóse luego con su memoria sana.
y se sentó con su sabiduría.
Levantóse el vellaco, con fantasía vana,
Se levantó el joven, con veleidad
mostró puño çerrado, de porfía avía gana.
y mostró el puño cerrado, a fuerza de contrariar.


A todos los de Greçia dixo el sabio griego:
A todos los de Grecia dijo el sabio griego:
"Meresçen los romanos las leyes, yo non gelas niego."
"Los romanos merecen las leyes, yo no se las niego."
Levantáronse todos con paz e con sosiego;
Se levantaron todos con paz y con soziego;
grand onra ovo Roma por un vil andariego.
gran honra tuvo Roma por un pendenciero.


Preguntaron al griego qué fue lo que dixiera
Preguntaron al griego qué había dicho
por señas al romano, e qué le respondiera
por señas al romano, y qué le respondió
Diz: "Yo dixe que es un Dios, el romano dixo que era
Dijo: "Yo dije qué es un Dios?, el romano dijo que era
uno y tres personas, y tal señal feziera.
uno y tres personas, y tal señal hizo.


Yo dixe que era todo a la su voluntad;
respondió que en su poder teníe el mundo, e diz verdat.
Desque vi que entendíen e creíen la Trinidad,
entendí que meresçíen de leyes çertenidad."
Yo dije que todas las cosas estaban a su voluntad;
respondió que entonces tenía el mundo en su poder, y dijo verdad.
En cuanto vi que entendían y creían en la Trinidad,
supe que merecían tener las leyes con seguridad."


Preguntaron al vellaco cuál fuera su antojo;
Diz:"Díxome que con su dedo que me quebrantaría el ojo,
desto ove grand pesar y tomé grand enojo,
e respondíle con saña, con ira e con cordojo,
Preguntaron al bellaco cuál fue su ocurrencia;
Dijo: "Me dijo que con su dedo me quebrantaría el ojo,
de esto tuve gran pesar y tomé gran enojo,
y le respondí con saña, con ira y con discordia,


Que yo le quebrantaría, ante todas las gentes,
con dos dedos los ojos, con el pulgar los dientes.
Díxome luego, en pos esto, que le parase mientes,
que me daría grand palmada en los oídos retinientes.
Que yo le quebrantaría, ante toda la gente,
con dos dedos los ojos, con el pulgar los dientes.
Me dijo luego, después de esto, que le prestara atención
que me daría una gran palmada en los oídos retañentes.


Yo le respondí que le daría una tal puñada,
que en tienpo de su vida nunca la viés vengada.
Desque vio que la pelea teníe mal aparejada,
dexóse de amenazar do non gelo preçian nada."
Yo le respondí que le daría un tal puñetazo,
que en toda su vida nunca la vería vengada.
En cuanto vió que tenía la pelea desfavorable,
se dejó de amenazar donde no le tomaban cuidado."


Por esto dize la pastraña de la vieja ardida:
"Non ha mala palabra si non es a mal tenida"
Verás que bien es dicha, si bien fuese entendida;
entiende bien mi dicho e avrás dueña garrida.
Por esto dice el adagio del viejo refrán:
"No hay palabra mala, sino que es mal entendida"
Verás cuán bien está dicha, si fuese bien entendida;
Comprende mi dicho y tendrás gran perspicacia.


La burla que oyeres non la tengas en vil,
la manera del libro entiéndela sotil;
que saber bien e mal dezir, encobierto e doñeguil,
tú non fallarás uno de trobadores mil.
La burla que oyeres no la tomes a mal,
entiende la sutileza en las palabras de este libro;
que sabiduría y mal hablar, encubiertas y adonde veas,
no encontrarás así un trovador entre mil.

noviembre 22, 2009

Sobre la Risa

Este texto está copiado del trabajo expuesto por el Lic. Javier Martín Camacho: "La Risa y el Humor en la Antigüedad".

Nuestra cultura es principalmente heredera de la fusión del legado judeocristiano con el
pensamiento griego y romano, por lo tanto es importante para entender el sentido que hoy día
tienen para nosotros ciertos conceptos, rastrear los orígenes de su uso y en particular ciertas
etimologías que pueden contener datos relevantes que aporten luz sobre el tema de la risa y el
humor.

Desde que Hegel revolucionó el campo filosófico con aquella incipiente idea de que no
es posible pensar sin lenguaje, la lengua y el lenguaje comenzaron a ocupar un rol central en
los debates que llevaron a la postulación años después de lo que se conoce como el “giro
lingüístico”. Pensamos con el lenguaje y a través de éste, las categorías, formas e ideologías,
fundamentalmente de las culturas griegas y latinas, fueron transmitidas subrepticiamente hasta
nuestros días. Obviamente también estas culturas dejaron su huella de forma más explícita
mediante sus desarrollos en la arquitectura, la ingeniería, la medicina o la legislación por
señalar algunos. Mi intención primera es detenerme en esas sutilezas del lenguaje que
permitieron que ciertas conceptualizaciones respecto de la risa, en este caso, se perpetuaran
hasta nuestros días.

La Biblia
El legado cultural, religioso y moral que La Biblia dejó a Occidente es inmenso y
respecto de la risa tiene pasajes sorprendentes y reveladores. La Biblia es un conjunto de libros
sagrados que para judíos y cristianos constituye el fundamento escrito de su fe. Clásicamente
se divide en dos partes, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El judaísmo considera
sagrado solamente al Antiguo Testamento, al cual llaman Tanaj.
En el Antiguo Testamento se establece una diferencia entre dos formas de risa,
podemos suponer que existía una distinción en su uso habitual por aquellas épocas, en la
lengua hebrea hay dos palabras distintas para marcar esta diferencia. La palabra ‘sakhaq’ que
significaba ‘risa feliz’, ‘desenfrenada’ e ‘iaag’ que hacía referencia a la ‘risa burlona’,
‘denigrante’.
El hecho que narra la concepción de Isaac es muy esclarecedor, recordémoslo.
Abraham no había podido tener hijos con su mujer Sara, ambos eran muy mayores y no tenían
descendencia legítima, entonces en un encuentro con Dios éste le dice a Abraham en Génesis
17.16 “Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí la bendeciré, y vendrá a ser madre de
naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.”

En el 17.17 continúa así, “Entonces Abraham se postró sobre su rostro y río, y dijo en
su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara de noventa años ha de
concebir?” En 17.19 Dios le responde: “Ciertamente darás a luz a un hijo, y llamarás su
nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes
después de él.”. Es importante señalar que Isaac significa ‘risa’, es un nombre derivado de la
palabra hebrea ‘iaag’.

Posteriormente se encontraba Abraham junto a Dios y a tres varones que estaban junto
a él y en Génesis 18.9 y siguientes le dijeron “¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí
en la tienda.” Luego habló Dios: “Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la
vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que
estaba detrás de él.” “Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había
cesado ya la costumbre de las mujeres.” “Se rió, pues, Sara, entre sí, diciendo: ¿Después que he
envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?” “Entonces Jehová dijo a
Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya
vieja?” “¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo
de la vida, Sara tendrá un hijo.” “Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuve miedo.
Y él dijo: No es así, sino que te has reído.”.

Disquisiciones etimológicas
En los pasajes citados de la Biblia se ven varias de las concepciones centrales que
posteriormente heredará Occidente respecto de la risa. La risa, como se refleja en las citas
bíblicas, tiene dos aspectos fundamentales que la tradición hebrea conservó, lo mismo que la
griega, no solamente en su pensamiento, sino en sus palabras. Hay una risa buena, feliz, que se
relaciona con la alegría y el placer, y por otro lado hay una risa burlona, desenfrenada, aquella
mediante la cual el poderoso se ríe del débil, el triunfador del perdedor y el sano del enfermo,
ambas significaciones tuvieron tanto en hebreo como en griego palabras diferenciadas.

En griego, las palabras para designar ‘risa’ son ‘γελάω’ (gelao) y ‘καταγελάω’
(katagelao
), la primera se utiliza para el reír de alegría fundamentalmente, de hecho es el
mismo verbo que se utiliza para ‘brillar’ y ‘resplandecer de alegría’, en cambio la última se
usaba principalmente para la risa en su aspecto negativo, denigrante, se utilizaba para hacer
alusión a ‘reírse de alguien’ o ‘burlarse de algo o alguien’. En griego se utiliza el prefijo ‘κατα’
(cata)
para hacer referencia a las cosas que van cayendo, lo que va de arriba hacia abajo, lo que
se subvierte y se utiliza para cuando las cosas quedan invertidas o dadas vuelta, tal es el caso
de ‘catástrofe’, ‘ςτρωφάω’ (strofao) es girar, voltear, volver, y ‘κατα’ (cata) de arriba para
abajo, cuando todo queda girado al revés.

Ahora sí podemos reconstruir la significación de ‘γελάω’ (gelao) y ‘καταγελάω’
(katagelao
), cuando se habla de la primera, tenemos la risa en su vertiente feliz, alegre; en
cambio cuando lo que brilla es subvertido ‘καταγελάω’ (katagelao) y queda al revés podemos
decir que tenemos la risa denigrante, humillante, hiriente. Esta posible interpretación
etimológica, guarda una ideología ínsita, pareciera ser que la verdadera naturaleza de la risa
para los griegos era de matiz positivo
, asociada con la alegría y sólo si ese orden era subvertido
es que la risa cobraba el sesgo negativo. En función de esto es que ahora podemos iluminar los
pasajes bíblicos arriba citados, pareciera ser que la ‘risa burlona’ de Sara que ofende a Dios, es
‘καταγελάω’ (katagelao), en cambio la ‘risa alegre’ de Abraham es ‘γελάω’ (gelao).

octubre 21, 2009

Poema del Caballero Cruzado

Esta es una recreación de la actividad juglar, hecha por el autor del blog.




Oh, tierra mía, alguna vez
juré defenderte y amarte,
contra todo bárbaro agresor
que de ignotos reinos venga
a asolar las amadas existencias
de nuestras ciudades y fortalezas.
Espada mía, compañera fatal,
que has de servirme en fiera y
cruenta batalla, para elevar
hasta tiempos desconocidos
el recuerdo de mi valor
y mi templanza, ahora
y hasta la ventura que Dios
me conceda, batiré mis
fuerzas y Fe contra los
extraños invasores que
en santas tierras de oriente
afligen y destruyen a nuestra
cristiana creencia y hermanos.
Ahora que hacia allá
en camino voy, llevo la
convicción de cumplir
y terminar la férrea guerra
que en lejanas tierras
a donde hemos sido enviados
hemos de luchar y vencer.
Mientras el viaje hacemos
se unen palabras y juramentos
con disímiles pensamientos.

octubre 07, 2009

Poema del Sueño

Esta es una recreación de la actividad juglar, hecha por el autor del blog.

Ea, este caballero amante de la lírica, nuevamente os desea mostrar a vosotros amigos de esta posada, esta composición que con el sonido de este suave laud se acompaña:


Al alumbrarse el día
de mi sueño he despertado
por contemplar tal maravilla
habríame quedado extasiado
de no ser por mi conciencia viva.

Esta noche te he soñado
o debiera decir la he soñado
que lo que una vez sintiera
tiempo ha que estará esfumado
mudado en olvido lo que amor fuera.

Esta noche la he soñado
he vuelto a sentir su hechizo
quedando en su mirada encantado,
he vuelto a caminar por aquel pasadizo
creyendo poder llegar a su lado.

Con el corazón inundado la he seguido
y con mi alma prisionera de la suya,
pero sueño cruel ha sido,
y como inalcanzable voladora grulla
ella se ha ido y otra vez la he perdido.

septiembre 26, 2009

Las Faltas de la Iglesia


Para cumplir su misión de educar a los pueblos bárbaros, la Iglesia, en la Edad Media, tuvo que mezclarse con ellos, y participar, en consecuencia, de los defectos y ventajas de su organización.



Los obispos se hicieron señores, y el Papa fue rey; y, como de su parte estaba la mayor ilustración y moralidad, con el tiempo se aumentaron su poder político, su prestigio y sus riquezas, hasta el punto de pertenecerle en Alemania la tercera parte del territorio, en Inglaterra la quinta parte, sucediendo lo mismo, poco más o menos, en las otras naciones.


Pero, con la prosperidad, vino, naturalmente, la corrupción, la afición a los goces y comodidades, y el olvido de la pureza de vida y de costumbres de los primeros cristianos; y el pueblo, abandonado a su propia ignorancia, convirtió la religión en un conjunto de prácticas supersticiosas, de creencias absurdas, de falsas reliquias y milagros, cuidándose poco el Clero de su mejoramiento moral mediante la imitación de las virtudes evangélicas.


No sería justo condenar a la Iglesia por haber emprendido aquel camino en la Edad Media, porque, en verdad, era el único conducente al bien de la humanidad. Si se hubiera aislado de los bárbaros, no hubiera podido influir sobre ellos, ni ejercer su altísima misión de civilizarlos. Si despues de esto vinieron, naturalmente, la relajación y las riquezas, tampoco se puede culpar a la Iglesia, que, por medio de los pontífices más caracterizados de aquellos tiempos, procuró de todas maneras, aunque inútilmente, arrancar de raíz aquellos males, y restablecer la pureza de la disciplina, como se había mantenido en los primeros siglos del Cristianismo y hasta muy entrada la Edad Media.


Altos dignatarios y doctores de la Iglesia, en defensa de esta institución cristiana, clamaban por la moralización de ese Clero, predicaban el retorno a la pureza de costumbres, anhelaban tambien una reforma.


Preclaros varones dejaron sentir su voz. Así en el siglo XII San Bernardo exclamaba: "Quién me diera ver, antes de morir, la Iglesia de Dios como estaba en los primeros tiempos."


En el concilio de Viena (1311), "un obispo eminente expuso a la asamblea que era necesario reformar la Iglesia en su cabeza y en sus miembros."


El Papa Eugenio IV (1431 - 1447), escribía a la dieta de Nüremberg: "Sabemos que en la Santa Sede ha reinado una gran corrupción por mucho tiempo; y que el mal se ha transmitido de la cabeza a los miembros, del Papa a los sacerdotes, por eso queremos reformar primero nuestra sede, de donde quizá se origine todo el mal."


La necesidad de reformar a la Iglesia de Cristo era, pues, un vehemente anhelo no sólo de elementos extraños al Clero, sino de muchos ilustres ministros y varones de Dios.


Por otra parte, habían contribuido también a mermar la autoridad y prestigio de la Iglesia, las ambiciones al solio pontificio (al cargo de Papa) que dieron como resultado el Gran Cisma o Cisma de Occidente que, habiendo comenzado en 1378, originó la existencia en la Edad Media de hasta dos Papas a la vez. En Roma y en Aviñón (Francia), poniéndose en duda la autenticidad de los mismos.


Restaron, asi mismo, unidad y fuerza a la Iglesia, las querellas surgidas entre los Concilios (asambleas de obispos) y los Papas. Muchos defendían la superioridad del Concilio sobre la autoridad del Santo Padre. Tambien estimularon las críticas al Clero las riquezas y el lujo desmedido de los mismos, contrarios a la sencillez, humildad y pobreza cristianas. Además, fueron el blanco de los ataques los desórdenes de la simonía (venta de cargos eclesiásticos) y la concesión inmoderada de indulgencias (también a cambio de favores económicos).

El Poder Político de la Iglesia


El poder político de la Iglesia emanó de su tremenda influencia espiritual. El Papa, como jefe de la Iglesia y soberano moral de los pueblos, intervenía en los conflictos internacionales ya como mediador o ya como parte de ellos, siendo su opinión o autoridad muy respetada y considerada.

Asimismo los Soberanos Pontífices lograron aumentar su influencia política cuando formáronse los estados pontificios de los que llegaron a ser sus soberanos.
San Bonifacio VIII, refiriéndose a la autoridad de la Iglesia, se expresaba de la siguiente manera:

"Existen dos gobiernos: el espiritual y el temporal, y ambos pertenecen a la Iglesia. El uno está en manos del Papa, y el otro en manos de los reyes, pero éstos no pueden hacer uso de él sino por medio de la Iglesia, según la orden y con el permiso del Papa. Si el poder temporal se tuerce, debe ser enderezaddo por el poder espiritual. Asi, pues, declaramos, decidimos y pronunciamos que es absolutamente necesario, para salvarse, que toda criatura humana esté sometida al pontífice romano."


El espíritu religioso estuvo fuertemente arraigado en la Edad Media. Los hombres no tenían más ideales, más aspiraciones ni más preocupaciones que ser buenos católicos y esperar, finalmente, una recompensa en el cielo. No les interesó los problemas del hombre, del mundo ni de la vida. Debian cumplir sólo con los sacramentos de la Iglesia: bautismo, confirmación, matrimonio, confesión, ete. Las guerras de las Cruzadas y el arte, son, precisamente, la expresión del intenso fervor religioso que imperó en la Edad Media.


El poder de los Papas quedó consolidado, cuando éstos hiciéronse de territorios y formaron en ellos los llamados Estados de la Iglesia. La autoridad de los jefes de la Iglesia continuaba, asi, siendo grande; pero surgieron razonamientos y conflictos entre éstos y los reyes por las cuestión de las investiduras, o sea la facultad de nombrar a las autoridades eclesiásticas. Los reyes, se creían con el derecho de continuar designando a los obispos, arzobispos, etc.; pero los Papas, reclamaron para sí tal prerrogativa; entonces, se produjeron prolongadas luchas. Finalmente triunfó la Iglesia, pues, los únicos que, en adelante, tendrían dicha facultad serían los Papas.